120 años de inserciones filmadas: de esta forma fué la evolución del porno

El porno se considera un género cinematográfico más. Aunque no hay películas que nos sirvan como testigo, esta clase de cine empezó a inicios del siglo XX. De hecho, el primer largometraje que se mantiene data de 1907. Llevar a cabo un paseo por toda su evolución es difícil, por lo menos, en un artículo. “Yo doy charlas en las que explico eso en tres horas y me falta tiempo”, nos enseña Paco Gisbert el redactor jefe de la mítica revista erótica Primera Línea. Aparte de ser todo un profesional en este género cinematográfico, a finales de año va a publicar un libro homónimo a su blog Historias del porno.

“Las diferencias que hay entre los pornos más antiguos y los recientes son gigantes. Fundamentalmente las mismas que hay entre las películas de los Lumière y las de ahora”, cuenta. El más viejo que se mantiene es un corto de unos siete minutos llamado ‘El Sartorio’, que nació precisamente entre 1907 y 1912 y que “parece ser que se rodó en Argentina”. Fue la primera película que mostró primeros planos de sus personajes principales, tres mujeres y un hombre vestido de Satán, que acaban teniendo sexo a las orillas de un río.

Sin embargo, Gisbert aclara que esta no es la primera de tintes eróticos que perdura, puesto que solamente unos años antes (1896) se rodó la francesa ‘Le Coucher de la Mariée’ donde una mujer ejecuta un striptease antes de bañarse, el primero en la historia del cine, aunque, eso sí, no había relaciones sexuales. La cinta original duraba unos siete minutos pero el paso del tiempo hizo que unicamente se conserven dos.

Las primeras películas porno se proyectaban en los burdeles, clubs privados y en las viviendas particulares de reyes, burgueses y aristócratas: “el porno de primeros del siglo XX se encontraba financiado, en parte, por individuos como el rey Alfonso XIII o el Sha de Persia. La mayor parte de las películas se rodaban para ser proyectadas en los burdeles mientras los usuarios esperaban a que su prostituta favorita estuviera libre”, apunta el de Primera Línea.

En esa etapa, producir y rodar películas era muy caro y no fue hasta mediados de siglo cuando la industria comenzó a realizarse. “Hay que tomar en cuenta que el porno empieza su desarrollo de legalización en los 70s. Hasta el momento es imposible comentar de manera específica de cine porno porque lo que se filma tiene el exclusivo propósito de excitar al espectador, no posee una composición cinematográfica como tal”, prosigue el profesional. De hecho, la etapa más importante de este formato en Norteamérica, más grande productor y cliente de porno en todo el mundo, comprende precisamente desde 1977 hasta 1984. Son ocho años en los que hay “un montón de buenas películas”, rodadas en formato de cine (35mm), con argumento y equipos técnicos propios del cine de ‘Serie B’ y en los que el porno tiene alguna consideración popular.

De esta temporada es la famosa ‘Garganta profunda’, rodada en 1972 por el director Gerard Damiano, que se emitió en toda clase de salas no solo en las establecidas como X. Esto preocupó a los sectores más conservadores estadounidense que, observando el triunfo del extenso film, intentaron prohibirlo sin suerte. El actor primordial, Harry Reems, fue culpado a 5 años de prisión. Todas estas controversias provocaron que el público tuviera cada vez más interés en la película y las salas no dejaron de llenarse.

Gerard Damiano pertence a los directores que sugiere Paco Gisbert. Del mismo año que ‘Garganta Profunda’ sugiere además ‘Tras la puerta verde’, producida y apuntada por Artie Mitchell y Jim Mitchell, la primera película de america de organización comercial. En ella, una muchacha es raptada e hipnotizada para usar su cuerpo como show erótico en un cabaret que está tras una puerta verde.

En 1983 se regula la exhibición de películas X en salas comerciales de España y se normalizó de esta forma el visionado de este género en las salas. En otros territorios, como Francia o los USA, trabajan desde hacía 10 años. Fue en los ’80 cuando la corriente que aparece en la década previo, semejante al indie o ‘Serie b’, consigue su más alto esplendor con películas de guiones más elaborados. Por el opuesto, en los 90s el guion pierde consideración para dársela a la ‘acción‘.

En esa etapa se llegaron a producir en España 300 películas eróticas terminadas (largometrajes) al año. De hecho, algunas de ellas se emitían en la tv. “A partir de finales de la década de los 80, cuando el vídeo se impone como sustento de grabación, la calidad baja claramente, aunque siguen habiendo buenas películas”, examina Gisbert. La aparición el DVD e Internet supuso una enorme agitación la industria. El primero de ellos por las extensas opciones que brindaba por medio de la optimización de imagen y sonido, además de la oportunidad de vídeos entretenidos y contenidos plus. Internet, por su lado, cambió la forma de ver y consumir este género.

“Ya en este siglo, Internet cambia totalmente la forma de comprender el porno porque en este momento se filman solo secuencias, en las que solo hay sexo y no hay películas“. De hecho, solo los actores muy reconocidos tienen la posibilidad de vivir de esto en nuestro estado. En USA “es otra cosa”. En relación a dirección, no se ruedan películas en España a distinción de “lo que filman Erika Lust o Roberto Valtueña”.

Eso sí, el cine X —como los otros géneros— ha evolucionado al ritmo que lo hicieron los adelantos tecnológicos: “se hace actualmente pensando en el consumo en Internet y, además, sigue tratando arrimarse (desde hace varios años) a producir el más alto exitación en el espectador, sea a través de la verdad virtual o sea por otros medios”.

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